Consideraciones Generales
Es difícil, en nuestro tiempo, creer en algo y parece probado que todo lo que se ve, aprende, lee o escucha, no es más que una enorme tontería. Este estado de cosas no es una característica especial de nuestro tiempo, sino que resulta de una carrera al engaño que,
de un trote alargado al principio de la generación actual, ha tomado desde hace unos años, el paso de un galope más desenfrenado.
La mentira, el fraude, el señuelo son la base de parte de las instituciones humanas, desde la escuela hasta el final de la existencia; La educación comienza a falsear las ideas, los ideales filosóficos conducen a menudo a las decepciones. Muchos medios de comunicación, por la codicia y avaricia nos inducen al error y nos bombardean a todas horas con más informaciones exageradas y tendenciosas que verdades.
Ante el estado actual de nuestro desequilibrado mundo, el corazón cierra la mirada a su alrededor. Las enfermedades se están volviendo verdaderos modos de vida, el agotamiento, la depresión, la agitación, los sentimientos de inferioridad, la crispación, la agresividad, la competición huraña, la hostilidad, el miedo, la angustia, la búsqueda de superioridad a toda costa... y muchas cosas primordiales son falseadas:
La sexualidad, la educación, el clima social, los valores humanos, las religiones....
Es penoso constatar que muchas personas no son nada frente a lo que pueden ser. Los contactos humanos se rompen, las familias se deshacen, la muchedumbre en masa reemplaza al individuo consciente. El ocio es considerado como pereza mental, el dominio de nuestras pasiones desaparece, La calma y la serenidad se han transformados en objetos de curiosidad. Una acción superior que debe ser normal es cualificada de extraordinaria:
muchas personas están inconscientemente horrorizadas de ellas mismas sin saber que es el principio de toda grandeza... a condición de poder salir de estas obsesiones.
No hay nada sin equilibrio
Encontrar un terreno sólido de partida, existe uno solo: El equilibrio físico y mental, sin él, no se puede cumplir nada. Sin él, toda plenitud es imposible. El equilibrio es la herramienta de la perfección humana. Todo desequilibrio corta la persona de su totalidad fisiológica y psicológica; y como consecuencia, lo separa de su humanidad posible.
Toda enfermedad, toda deficiencia psicológica, todo desequilibrio, separa al hombre de sí mismo y de sus posibilidades.
Un ejemplo
Una persona aquejada de un hábito, se come las uñas, este hábito la invade por entero y se convierte en manía. Su espíritu se concentra sobre esta manía y fuera de ella nada existe. La persona se identifica con su manía, se vuelve manía. Esta manía que era un simple hábito la separa de sí misma, de su trabajo posible, de sus pensamientos. Toda lucidez desaparece.
La mayoría de las enfermedades psicológicas son semejantes a estos malos hábitos: La persona no actúa según su lucidez, pero desde su manía. Es el caso de personas tímidas, nerviosas, agresivas, angustiadas. Es el caso de personas aquejadas de ideas fijas, de complejos, de crispaciones, etc...
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