El crecimiento de la uña es longitudinal, es decir que las células nacen
de la matriz proliferativa y desaparecen cuando nos cortamos las uñas.
La uñas de los dedos de la mano crecen aproximadamente a 0,1mm al día.
Este crecimiento correspondería a la edad adulta ya que en la infancia es
algo mayor 0,15mm al día, y en la tercera edad diminuye un poco 0,06mm al
día. Las uñas de los dedos de los pies crecen entre un tercio y un
cuarto mas lentamente. Con lo que recuperar una uña de los dedos tarda
entre cinco y seis meses y una de los pies entre 15 y 18 meses.
Durante la infancia las uñas son flexibles, transparentes,
de superficie lisa y convexa. En los adultos, la uña es mas dura y
resistente apreciándose siempre la presencia de lúnula. En la senectud,
la uña pierde brillo, se vuelve opaca, grisácea, frágil, y la lúnula
tiende a desaparecer. Una uña sana tiene una forma ovalada es lisa y con
un color parcialmente rosado. Este color rosado es debido a la gran vascularización
que existe en el lecho epidérmico y a las características
transparentes de la uña. La uña pues, tanto por su color como por sus
distintas formas constituye un espejo de nuestro estado de salud.
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